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Preocupación por la detención de la cineasta Elena Varela López
Preocupación por la detención de la cineasta Elena Varela López
El productor audiovisual Juan Carlos Gedda, de Villarrica, nos ha
hecho llegar una Declaración Pública de dos Asociaciones Gremiales de
trabajadores audiovisuales y documentalistas, presentada con la
siguiente nota:
"Sabida es la labor cultural de Elena Varela en esta Zona, vinculada a diferentes proyectos del ámbito cultural en los Municipios de Pucón y Villarrica, así como su participación en proyectos de rescate de la memoria histórico-políticos de esta área del país.
Es la razón que nos mueve a informar y manifestar que la persona en cuestión sea tratada dignamente, con un proceso justo y transparente así como se asegure también un trato apropiado al material trabajo -en proceso- de lo que se está realizando."
COMUNICADO POR DETENCION DE ELENA VARELA
A través de esta carta quisiéramos manifestar nuestra preocupación por la detención de la realizadora Elena Varela, directora del documental “Newen Mapuche”,
tanto por el trato justo hacia su persona como por la incertidumbre que
existe con respecto al material audiovisual que ella ha registrado a lo
largo de tres años.
Con respecto a Elena Varela, podemos dar fe de que el proyecto que se encontraba
produciendo, una película sobre las demandas y el conflicto mapuche en
la región de la Araucanía, es de conocimiento público desde hace años y
ha participado en distintas instancias que otorgan financiamiento a la
cultura.
Junto con ello, Elena Varela también participó con su
película en DocSantiago 2007, taller de presentación de proyectos
organizado por nuestra Asociación, en donde expuso su idea frente a un
jurado compuesto por ejecutivos de canales de televisión local y
representantes del mundo documental de Europa.
En el guión presentado a todas las instancias nombradas anteriormente se puede
comprobar que el rodaje contemplaba la realización de recreaciones de
tomas de terreno, de manifestaciones y movilizaciones, que contemplaban
en su ejecución armamento y vestuario de fantasía.
Además los
miembros del equipo han señalado que efectivamente los aportes
otorgados por el Estado, a través del Fondo Audiovisual y Corfo, han
sido gastados efectivamente en la realización del proyecto.
Nos
preocupa la suerte y el estado de Elena, debido a que tanto el
gobierno como varios medios de comunicación han condenado a priori a la
realizadora. Es importante resguardar que los cargos que se le imputan
deben ser investigados y juzgados con seriedad y sin juicios previos.
Estos
mismos juicios han establecido indirectamente la polémica sobre si se
debe o no pedir un certificado de antecedentes en la postulación de
fondos públicos de creación artística como el Fondo Audiovisual y el
Fondart.
Nos parece que son comentarios apresurados, sin mayor fundamentación, que llevan a la confusión de la opinión pública.
Según
señala el subsecretario del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes,
Arturo Barrios, la producción de Ojo Film, encabezada por Varela, ha
seguido todos los conductos regulares que establecen las bases del
Fondo e incluso, el 25 de abril pasado, la productora entregó un
informe con los avances, que hoy está en revisión.
El mismo
Subsecretario Arturo Barrios ha sido claro en señalar la imposibilidad
de exigir antecedentes penales a los postulantes: "De hacerse, incluso,
los afectados pueden querellarse en la Contraloría o el Tribunal,
porque están en su derecho".
Más allá de la
inconstitucionalidad del planteamiento, es importante indicar que una
persona y su obra artística deben ser evaluadas en función de la
transparencia y mecanismos que se establecen las mismas bases de dichos
fondos públicos. La discriminación por hechos anteriores es un tema
complejo, que puede llevar incluso a generar la imposibilidad de
reinserción de una persona en la sociedad, si va ser prejuiciado
siempre por hechos negativos en su vida pasada.
Por último, quisiéramos expresar nuestra preocupación por el destino del material que Elena ha grabado hasta ahora, que corresponde a una obra audiovisual en proceso y debe ser respetado como tal, ya que su contenido forma parte del patrimonio de todo Chile y da cuenta de las opiniones y creencias de representantes del pueblo mapuche que no tiene voz en los medios de comunicación de nuestro país.
Esperamos que este comunicado sea ampliamente difundido y que estos hechos sean aclarados lo antes posible. Atentamente, Asociación de Documentalistas de Chile, Adoc AG Trabajadores del Audiovisual y el Cine de la Araucanía, Trac AG
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Fuente: J CARLOS GEDDA O producciones audiovisuales SURVISUAL archivo – fotografía – montaje casilla 484 f: 92228003 Vca. jcgedda@gmail.com
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Verdadero Cinearte: Nicolas Philibert y "Ser y Tener"
Verdadero Cinearte: Nicolas Philibert y "Ser y Tener"
1. Ultima película de Nicolas Philibert: Être et avoir
«Los documentales son un retorno a la escuela de la simplicidad y la modestia»(1) Agnès Varda En estos días extraños para la cinefilia, el cine documental muestra un vigor inusitado gracias a un heterogéneo grupo de cineastas que exploran los vastos terrenos de la no ficción. Desgraciadamente, el trabajo de estos espigadores de celuloide no se traduce en una cosecha digna en las yermas pantallas de las grandes corporaciones multimediáticas y abultadas gavillas de este cine invisible reposan en almacenes oscuros a la espera de una pantalla.
José Manuel López
Por ello, la aparición de una película como Ser y tener en nuestras carteleras se ha convertido en doble motivo de alborozo para los sufridos cinéfilos: como si poder disfrutar de un filme de estas características en pantalla grande no fuera acontecimiento suficiente, nos llega ahora un ciclo de cinco películas de Philibert promovido por el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, en versión original subtitulada y copias nuevas de 35 mm. La notoriedad internacional obtenida por Ser y Tener, su último filme, ha propiciado la puesta en marcha de este ciclo itinerante destinado a ser exhibido en museos, cineclubes y alianzas francesas de medio mundo, de Hong Kong a Nueva York pasando por nuestra “vieja Europa”.
Nicolas Philibert nació en Nancy, Francia, en 1951. Después de sus estudios de filosofía en la universidad de Grenoble comenzó a trabajar de asistente de dirección, escenógrafo e incluso debutó como actor en la película Les camisards (René Allio. 1972). Su tránsito hacia la realización se produjo con La voz de su amo (La voix de son maître. 1978) de dirección compartida con Gérard Mordillat donde se retrata a doce directivos de grandes empresas y el vértigo de las alturas financieras en las que habitan. Tras varios cortos y un largo sobre personalidades del deporte llegarían las obras incluidas en este ciclo. De los nueve largometrajes dirigidos por Philibert hasta la fecha, cinco han sido los elegidos por el ministerio francés: La ciudad Louvre (La ville Louvre. 1990), En el país de los sordos (Le pays des sourds. 1992), Un animal, varios animales (Un animal, des animaux. 1994), Lo de menos (La moindre des choses. 1996) y, finalmente, Ser y tener (Être et avoir. 2002).
Cineasta sencillo, cercano, de celuloide suave, Philibert se aleja en sus documentales de la mirada intelectual —término cada vez más denostado usado aquí sin la menor intención peyorativa— que en otros cineastas nos ha regalado obras tan notables y dispares como Noche y niebla (Nuit et brouillard, Alain Resnais. 1955), Sans soleil (Chris Marker. 1983), El sol del membrillo (Víctor Erice. 1992), Innisfree (José Luis Guerín. 1997) o, por poner un ejemplo más reciente, Los espigadores y la espigadora (Les glaneurs et la glaneuse. 2000) y Dos años después (Les Glaneurs et la glaneuse... deux ans après. 2002), primera y segunda parte del último impulso creativo —cámara DV en mano— de Agnès Varda.
Ajeno al estilo reflexivo de estos cineastas, Philibert se mueve entre el documental de observación y el interactivo (atendiendo a la clasificación de Bill Nichols), sumergiéndose en el espacio líquido que media entre la intervención directa y el oteo distante. Es en esa lábil corriente de distancias donde el cineasta trata de pasar desapercibido sin renunciar, no obstante, a dejar constancia de su propia fisicidad, interaccionando con lo filmado.
En sus películas la cámara parece asomarse constantemente al marco que ella misma define, buscando los cuerpos que lo pueblan, redefiniendo y cuestionando su situación, y por lo tanto la nuestra, respecto a ellos. Philibert huye del exhibicionismo en primera persona que parece poblar una facción del documental contemporáneo y nunca aparecerá en pantalla, al contrario que el interesante Michael Moore y sus filmes-manifiesto, Morgan Spurlock y su hipercalórica y aún no estrenada Super size me u Oliver Stone con su infecta Comandante. Pero sí acepta que su cámara-vigía recoja las miradas de aquellos que le buscan e incluso mantiene en el montaje final interpelaciones directas a su persona.
En la ya citada Sans Soleil, Chris Marker nos preguntaba: «Con franqueza, ¿has oído algo más ridículo que decir a la gente, tal y como enseñan en las escuelas de cine, que no miren a la cámara?». Philibert, evidentemente, le respondería que no. Al igual que harían Truffaut y Godard, que asaltaron la modernidad enfrentando al espectador con las claras miradas de Jean-Pierre Léaud y Jean Seberg, en Los 400 golpes (Les quatre cents coups, 1959) y Al final de la escapada (À bout de souffle, 1960), respectivamente(2).
Philibert mezcla con naturalidad técnicas documentales dispares y las afina con retazos de puesta en escena ficcional —especialmente notables en Ser y tener, su último filme—, en una forma abierta de entender el cine que nace con la modernidad y que acepta el azar como materia susceptible de ser recogida por el discurso fílmico. En este sentido, Philibert afronta sus rodajes sin un guión previo y construye sus películas con la curiosidad por aquello que lo filmado puede ofrecernos, respondiendo de forma intuitiva a los avatares de unas personas que se supone que han de continuar naturalmente con sus vidas mientras son observados. Pero, ¿hasta qué punto es posible lograr la familiaridad necesaria para que el sujeto se comporte con cierta naturalidad, por así decirlo, como si la cámara no estuviese presente? Pregunta tan recurrente como fundamental para afrontar el cine de Philibert que ha sido revisitada intermitentemente desde el fundacional encuentro entre Flaherty y Nanook. Para Agnès Varda, la abuela digital del documental contemporáneo, el problema de la distancia se hizo patente tan pronto como encaró a sus espigadores: «Verlos me hizo querer filmarlos y más concretamente lo que no puede ser filmado sin su consentimiento. ¿Cómo puede uno dar testimonio de sus vidas y, al mismo tiempo, no obstaculizarles?»(3).
Como buen documentalista directo, Philibert confía en la convivencia cotidiana y en los equipos de filmación portables como medio de aproximación natural a lo filmado. El cinéma verité entendía, al contrario que el cinema direct, que la presencia de las cámaras y el equipo de rodaje habrían de acabar, necesariamente, influyendo y transformando lo filmado. Así, el recientemente fallecido Jean Rouch —representante por excelencia del cinéma verité e “inventor” de la cámara al hombro y de los sistemas de sonido portátiles— consideraba que los hechos están siempre distorsionados por la presencia del que pregunta, pues «se distorsiona la pregunta con el sólo hecho de preguntar»(4).
Lo cierto es que, a estas alturas de la Historia, resulta difícil creer en aquella supuesta espontaneidad propiciada por la presencia de la cámara defendida por el cinema direct, pero lo importante en este punto es que estos cineastas trataban, en palabras de Gilles Marsolais, de «captar en directo el gesto y la palabra […] plantear el problema de la verdad al nivel de las relaciones humanas»(5).
Y es en el retrato cercano de éstas donde Philibert alcanza sus mejores logros, especialmente en el trío de películas que constituye el núcleo destacado de las que hemos podido ver en este ciclo y en las que se acerca a comunidades bien definidas y, en cierta medida, aisladas, ya estén formadas por personas sordas (En el país de los sordos), por el profesor y alumnos de una escuela rural de clase única (Ser y Tener) o por los pacientes de una clínica psiquiátrica (Lo de menos). Philibert se pronunciaba así sobre esta última: «Diría que se trata de una película que nos habla sobre aquello que nos conecta al otro; […] sobre lo que el otro, con todo lo extraño que pueda resultarnos, puede revelarnos sobre nosotros mismos»(6).
Y es, precisamente, en el respeto por la figura de “el otro” y en el cuestionamiento humilde de algunos de los conceptos sobre los que se asienta nuestra convicción cotidiana donde reside la sensibilidad de este humanista disfrazado de director de cine que responde al nombre de Nicolas Philibert.
(Siga leyendo, más abajo, después de las notas, el comentario sobre "Ser y Tener")
NOTAS:
(1) Conferencia de prensa concedida el 17-11-2000 durante el 41 Thessaloniki Film Festival. Enlace (La traducción es mía).
(2) En palabras de Víctor Erice: «Una de las primeras y más radicales expresiones de [la modernidad] fue la mirada a la cámara —algo que el cineasta clásico evitó siempre—, como aquella que Jean Seberg dirigía al final de Á bout de souffle, la que ponía en evidencia al espectador, haciendo tambalear en él todas las identificaciones». Conferencia leída en Girona, en el Centre Cultura la Mercé, el 10 de noviembre de 1994, publicada en "Banda aparte", nº 9-10, Enero, 1998, págs 5-9.
(3) Filming The Gleaners, de Agnès Varda. Enlace (La traducción es mía).
(4) Entrevista a Jean Rouch realizada por Por Dan Georgakas, Udayan Gupta y Judy Janda. Enlace.
(5) Citado en El documental y la cultura de la sospecha, artículo de Josep Lluis Fecé recogido en Imágenes para la sospecha. Falsos documentales y otras piruetas de la no-ficción; editado por Jordi Sánchez-Navarro y Andrés Hispano.
(6) Del material promocional del ciclo (la traducción es mía). Las siguientes declaraciones de Philibert citadas en las siguientes páginas, salvo que se indique lo contrario, pertenecen también a esta fuente. El material está disponible en este enlace.
2. Ser y Tener: Diario de un maestro rural
SER Y TENER (2002)
«E sente saudade de si ante aquêle lugar-outono...» Fernando Pessoa, Hora absurda (Cancionero)
Ser y tener. Dos verbos que han sido conjugados en multitud de lenguas y han llenado innumerables cuadernos y pizarras a lo largo de los años. Dos verbos elegidos, probablemente, al azar y que en alguna ocasión habrán sido escritos en la pizarra de la escuela de clase única de St.-Etienne-sur-Osson, un pequeño pueblo de doscientos habitantes en la región de Auvergne al que un día de otoño llegaron Nicolas Philibert y su reducido equipo de rodaje. Hoy en día, todavía es posible encontrar en Francia este tipo de escuelas —que tampoco fueron extrañas hasta hace unas décadas en la España rural— en las que un único maestro se hace cargo de la educación de todos los niños del pueblo. El profesor de St. Etienne, un hombre de suave decir e infinito mirar llamado Georges Lopez —monsieur López para sus alumnos—, tiene bajo su tutela a trece niños de entre cuatro y once años separados en tres grandes mesas: les grands, les moyens y les petits.
Ser y tener comienza con un rebaño de vacas que pastan a la intemperie en medio de una confusión de nieve y viento. Un coqueto edificio de piedra es golpeado por la ventisca: es la escuela. En su interior unos inesperados habitantes, un par de tortugas, se deslizan sobre el deslustrado suelo de madera de una clase vacía y silenciosa. Pocas estancias se muestran más desorientadas y solitarias que un aula privada de su infantil rebumbio de gritos y carreras. En el exterior, una marea de ramas oscila al vaivén del viento.
Estas concisas escenas de introducción cumplen la función dramática, en palabras del propio director, de situar la escuela en el mundo, en un contexto y un tiempo concreto. Con ellas, además, Philibert plantea el contraste —tema recurrente en su filmografía— entre el inhóspito mundo exterior y la protección de las comunidades en las que los hombres tendemos a agruparnos. En el cálido interior de esta pequeña clase, entre tablas de multiplicar, dictados y ejercicios varios, surgirán los pequeños dramas provocados por la convivencia cotidiana: deberes inatendidos, roces con los compañeros o con los padres, problemas de adaptación, de timidez, etc., un rico anecdotario cotidiano al que el profesor Lopez responde de manera estricta pero conmovedoramente paciente.
El efecto cámara
En Ser y tener adquiere especial relevancia el viejo debate sobre la presencia de la cámara y su decisiva influencia en las personas que a ella se enfrentan. El principal problema al que hubo de enfrentarse Philibert fue el de captar las reacciones de este reducido grupo humano en el limitado espacio del aula sin interferir en su transcurso natural. Gran parte del metraje de Ser y tener —nada que ver con las amplias salas de La ciudad Louvre, los vastos jardines de la clínica de La Borde en Lo de menos o las dispares localizaciones de En el país de los sordos— lo que provocó que las cuatro personas del equipo de rodaje nunca pudieran refugiarse en una discreta distancia o en un recodo tranquilo y apartado. Philibert ha afirmado que la confianza fue determinante para filmar como si no hubiera extraños presentes: «Viendo la película, tenemos la impresión que los niños olvidan muy pronto la presencia [de la cámara]. […] Al cabo de tres dias, eramos casi parte del mobiliario. Naturalmente, desde el primer al último día, fuimos lo más discretos posible, para no frenar el desarrollo normal del grupo […]. De hecho, que un niño mirara a cámara no me molestaba. Durante todo el rodaje traté de guardar una especie de "neutralidad bonachona"»(1).
Su intención era, por tanto, tratar de recoger de manera neutral la espontaneidad de lo cotidiano evitando adulterar lo filmado. Pero ¿lo ha conseguido? Mientras veía esta película jamás dudé de la naturalidad y sinceridad de lo que ocurría en pantalla. Ahora bien, he de reconocer que me encuentro entre aquéllos que opinan, siguiendo a Bill Nichols, que no se puede amar el documental si se busca la verdad como idea platónica puesto que hoy en día no es posible percibir la realidad si no es a través de su simulacro. No pretendo volver sobre este tema ya esbozado en la introducción pues me parece evidente y universalmente aceptado que cualquier respuesta de un sujeto ante la cámara estará siempre condicionada por ésta. Por ello considero perfectamente válido el término “actuación” para denominar el comportamiento de estas personas que representan su vida cotidiana ante la cámara. Al fin y al cabo, todos nosotros actuamos constantemente en nuestra vida diaria bajo múltiples máscaras por lo que, con mayor motivo, lo haremos ante una cámara. Sólamente en soledad, alejados del “gran ojo” social, parecemos ser capaces de abstraernos del entorno y poder ser la suma de fragmentos de otros que por mera convención hemos dado en llamar “yo”.
A pesar de esta decisiva influencia de la cámara sí creo posible un variable grado de habituación, una trabajada confianza, una complicidad —términos bien conocidos por la antropología— que permitan obtener respuestas válidas y sinceras, en tanto que no fingidas; aunque siempre actuadas y diferentes a las que se obtendrían si no hubiera una cámara presente. Se podría poner el ejemplo de las cámaras ocultas pero, aún así, las respuestas ante la presencia y las preguntas del cineasta/investigador no serían del todo verdaderas pues, retomando la frase de Rouch citada en la introducción, «se distorsiona la pregunta con el sólo hecho de preguntar». Philibert acepta, por lo tanto, el “efecto cámara” para ofrecerle a los espectadores la posibilidad de realizar de manera activa lo que de Javier Maqua describe como «una operación de restado que permita abstraer del conjunto lo que queda sin modificar del sujeto filmado»(2).
Narración
Del otoño al verano, el discurrir de las estaciones durante un año escolar marcará el ritmo lento y pausado, necesario, del filme. Durante siete meses Philibert rodó más de 60 horas de metraje que quedaron condensadas en un —brillante— montaje final de 104 minutos. Al igual que en sus anteriores películas, Ser y tener mantiene el gusto de Philibert por rodar sin guión previo y se construye en base a pequeños fragmentos dramáticos que el cineasta va incorporando a la historia, pero a la vez presenta una narración más ambiciosa. Puede ser que Philibert buscara conscientemente nuevas soluciones para esta película pero también es muy posible que sea el resultado de su natural maduración como cineasta. En este sentido, Ser y tener tiene un discurso más cinematográfico que sus predecesoras y construye una historia —en el sentido más clásico del término— que discurre por unos cauces narrativos bien definidos y acotados temporal y argumentalmente por la duración del curso escolar.
Philibert ha logrado su película más compacta hasta la fecha, sin abandonar el territorio documental que ha hecho suyo pero incorporando a su discurso elementos de marcado carácter ficcional, puede que en parte obligado por su intencionada renuncia a la fórmula (típicamente documental) de la entrevista, usada intensivamente en películas anteriores. Elementos como el uso clásico de los contracampos para dotar de mayor espacialidad a las conversaciones (que en determinados momentos me hizo dudar de que se hubiera rodado con un sola cámara); o las pequeñas subtramas que contribuyen a dotar de un cierto suspense al filme, por ejemplo la expectación por las notas de los exámenes de acceso de los alumnos de último año o la momentánea desaparición de una alumna durante una excursión por el campo. Esta acumulación de recursos recuerda a otros acercamientos documentales promiscuamente ficcionales como En construcción (José Luis Guerín, 2001) o Nanook el esquimal (Nanook of the North. 1922) a la que su director, Robert J. Flaherty, definió como «una combinación de cine dramático, educativo y de inspiración»(3), una frase a la que Ser y tener podría amoldarse sin dificultad.
Pero el elemento que mejor define este nuevo carácter es el uso de escenas de transición en las que los alumnos se dirigen de la escuela a casa y viceversa a través de la potente y cambiante naturaleza de St. Etienne. Estos interludios actúan de engarce entre los dos ámbitos fundamentales en la vida infantil, el escolar y el doméstico, y le sirven a Philibert, además, para dejar bellamente reflejado el tránsito estacional como reflejo del paso del tiempo y de la propia evolución, más íntima y modesta, que viven los niños. Philibert matiza estas escenas con una hermosa música (las Canciones de los niños muertos [Kindertotenlieder, 1902] de Mahler, principalmente), un acompañamiento que redunda en su orientación ficcional.
En otra de esas típicas (y arriesgadas) analogías en las que el observador de cine suele embarcarse, este uso de la música y de personas que caminan me recordó a una de las marcas de estilo más reconocibles de Kitano Takeshi. En el cine del japonés, estos desplazamientos no se limitan al plano físico del movimiento sino que sugieren el tránsito vital de los personajes, una sensación de pausadas reflexión y expectación, un mayor interés por el viaje en sí que por la llegada. Son, por lo tanto y aunque no lo parezcan, plenamente narrativos. Los engarces kitanianos también suelen ser acompañados por música, normalmente compuesta por el gran Joe Hisaishi, excepto Zatoichi (Zatôichi, 2003), primera colaboración de Kitano con el compositor Keiichi Suzuki tras muchos años de inolvidable unión creativa con Hisaishi.
Un tiempo en fuga
En algunas ocasiones, y sin previo aviso, sentimos una extraña lejanía del tiempo presente, como proyectados en un tiempo blando donde sólo somos el antes de un después que no es sino ahora distante. El aparato cinematográfico es, en cierto modo, un dispositivo sin presente marcado por la fugacidad de sus fotogramas en tránsito, que nos obligan a sentir en pasado presos en un flujo continuo de fugas. Ser y tener maneja en sus 104 minutos toda la gama cromática de los ocres: el discurrir del tiempo, el desasosiego, un ambiente de pasado constante..., unos colores que parecen aflorar en los ojos del profesor Lopez ante el profundo cambio que está a punto de producirse en su vida.
En sus dos películas anteriores centradas en comunidades —Lo de menos y En el país de los sordos—, Philibert hacía un uso intensivo de la entrevista pero en Ser y tener sólo la utiliza en una ocasión, lo cual le otorga relevancia a su elección. El cineasta entrevista a Lopez, pero no lo hace en la escuela sino en el jardín de su casa donde, por primera vez, le vemos fuera del espacio comunitario donde realiza su trabajo. Y es este ambiente íntimo y recogido donde el maduro profesor enfrenta por primera vez con su mirada la cámara de Philibert y relata como la influencia de su padre agricultor, un emigrante español que no desea el mismo destino para su hijo, fue la que le llevó a hacerse maestro y como ahora —tras treinta y cinco años de profesión, veinte de ellos en esta misma escuela en Auvergne— ha de afrontar la inminencia de su jubilación.
Puede que este sea el primer punto que nos ayude a entender esa capa de melancolía que recubre el filme de Philibert, pero no es el único. Algunos de los conflictos con los que ha de lidiar Lopez nacen del miedo de los niños de último año ante su paso a secundaria. Al igual que su profesor, están a punto de afrontar un cambio capaz de trastocar su pequeño mundo: una nueva escuela, nuevos compañeros, nuevos maestros… Aunque no es posible evitar la sensación de que, terminen o no su escolarización, nada cambiará en el futuro de muchos de estos niños. Una certeza que hace aún más admirable la dedicación del maestro.
En la última escena del filme, llegado el final del curso, Lopez se despide uno a uno de sus alumnos en la puerta del aula mientras la cámara observa respetuosamente desde el exterior. El cariño que le demuestran muchos de los niños y la lucha del profesor por contener las lágrimas convierten en certeza lo que ya se había sugerido durante toda la película: Ser y tener no trata sobre la educación, ni siquiera sobre el mundo escolar; es, más bien, una película sobre el aprendizaje como proceso vital de descubrimiento y la enseñanza como acto de amor; una película que acaba convirtiéndose en una rendida oda al profesor Lopez, un héroe cotidiano armado con un lápiz, una mirada tranquila y una paciencia infinita. Si en Los 400 golpes (Les quatre cents coups. 1959) Truffaut se servía del despótico y amargado maestro de Antoine para darnos una visión devastada (aunque optimista, baste recordar ese congelado y libre plano final a pie de playa) de un país sin referentes en parte debido a un sistema educativo corrupto, Philibert le otorga a Lopez —maestro vocacional y entregado— parte del poder necesario si no para mejorar el mundo sí, al menos, para mantenerlo en marcha.
Porque Ser y tener no es en una película triste —¿quién ha dicho que la melancolía deba ser lo contrario de la alegría?— sino que se ofrece luminosa y sincera al público al tiempo que reflota el asombro que dejó en nosotros En el país de los sordos. Un asombro, ciertamente, infantil que bien puede surgir de los ojos traviesos y curiosos de Jojo —el niño que en seguida se convierte en el favorito de Philibert por su desparpajo y naturalidad— o en los limpios y redondos de Ahmed, el niño iraní de ¿Dónde está la casa de mi amigo? (Khane-ye doust kodjast?, Abbas Kiarostami. 1987), con la que Ser y tener establece fuertes lazos. El primero y quizá más importante en este punto, es que tanto Philibert como Kiarostami —otro cineasta apegado al mundo de la escuela y los niños(4)— han sabido reconocer en ambos filmes la pureza documental de la infancia y su mirada limpia de ciertas ficciones que el tiempo trae siempre consigo.
NOTAS:
(1) Declaraciones extraídas del dossier de prensa de Ser y tener.
(2) Javier Maqua El estado de la ficción: ¿nuevas ficciones audiovisuales? En VV.AA. Hª general del cine. Madrid: Cátedra, 1995, tomo XII
(3) Del dossier de prensa de Nanook el esquimal difundido por el portavoz de La Sociedad de Asia, en el año 1932 (Citado en Documental y falso documental: las ficciones de la no ficción, Jurgen Ureña. Enlace)
(4) Ambos elementos, escuela y infancia, recorren la filmografía de Kiarostami: de los cortometrajes educativos que realizó en los años 70-80 a ¿Dónde está la casa de mi amigo? o Los deberes (Mashgh-e Shab,1989). Para un completo recorrido por la vida y obra del cineasta iraní, la revista española Letras de Cine le dedica un extensivo monográfico en su número 7 (año 2003).
Être et avoir
104', 35 mm colour Producción: Isabelle Pailley Sandoz, Gilles Sandoz, Serge Lalou. Una coproducción de: Maïa Films, Arte France Cinéma, Les Films d’Ici, France 2, the Centre National de Documentation Pédagogique. Cámara: Katell Djian, Laurent Didier. Sonido: Julien Cloquet. Cámara y montaje: Nicolas Philibert Música original: Philippe Hersant
© Jose Manuel López y www.trendesombras.com 2004
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Cinearte en Pucón; "Ser y Tener"
Enviado por Guillermo Llambías:
CICLOS DE
“CINE- FORO”
Auditorio ITUR-Pucon
Lincoyan 77 (Entrada liberada)
Jueves 22 de Noviembre 2007 - 19.30 hrs.
SER Y TENER
Dirección: Nicolas Philibert. País: Francia. Año: 2002. Duración: 104 min. Género: Documental.
Inspirado en el fenómeno francés
de la clase única, "Ser y tener" muestra la vida de una pequeña
clase de un pueblo a lo largo de todo un curso, mostrándonos una cálida
y serena mirada a la educación primaria en el corazón de la Landa
francesa.
Ser
y tener es un documental estimulante, de esos que no dejan indiferentes
y que provocan la reflexión. La película, éxito rotundo en Francia,
consiguió el César al mejor montaje (realizado por el propio director)
y el Premio del Cine Europeo 2003 al mejor documental. De igual forma,
fue premiada en el Festival de Cine de Valladolid 2002, donde formó
parte de la sección Tiempo de Historia.----------------------------------------- Atina Chile - Imaginactivo
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Film "300" sobre la batalla de Las Termópilas en Pucón
“Cine gratis” en Pucón
“Cine gratis” se denomina la actividad que se realizará el próximo domingo 04 de noviembre a las 20:00 horas en el Gimnasio Municipal de Pucón. Una pantalla de 6 metros cuadrados, sonido 5.1 será parte de la infraestructura que se montará en la jornada para ver la película “300”, un filme que trata sobre los soldados espartanos que se enfrentaron a más de un millón de hombres de los ejércitos invasores. 300 es la recreación de un suceso histórico que ha pasado a la leyenda como prototipo del acto heroico. En el 489 A.C., apenas tres centenares de soldados espartanos, acaudillados por el rey Leónidas, frenaron el avance de decenas de miles de tropas persas bajo el mando del Emperador Jerjes, el monarca más poderoso del planeta. Para conseguirlo, los espartanos entregaron su vida en la defensa del estrecho paso de las Termópilas, donde la superioridad numérica persa quedaba reducida a su mínima expresión, pero con ello consiguieron una ventaja estratégica para el ejército griego que facilitaría la posterior derrota de los persas, preservando así la civilización occidental de los bárbaros asiáticos.
La actividad está dirigida principalmente jóvenes, es gratuita y es organizada por el Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) y la municipalidad de Pucón. Diario La Novena, Escrito por Editor
martes, 30 de octubre de 2007 ------------------- Blog Imaginactivo
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Taller de Apreciación Cinematográfica en Villarrica
Taller de Apreciación Cinematográfica en Villarrica Comienzo: Viernes 26 de octubre a las 19:00 horas
¿Qué es lo provocativo del cine?
"EL CINE ES, AL MISMO TIEMPO, un medio de comunicación, una industria y un arte. Tiene el poder para reflejar vívidamente el mundo que nos rodea o, en muchos casos, para mejorarlo. Evoca sueños, convoca emociones, aclara el pensamiento y se constituye en un espacio de encuentro entre los creadores -directores, actores, técnicos- y el público. En el cine es posible la reunión de expresiones artísticas de muy diversa naturaleza, que estimulan los sentidos y permiten un punto de vista privilegiado sobre lo más íntimo y lo más lejano; su carácter popular y de entretenimiento facilita la motivación del público y permite canalizar la atención de éste hacia actividades como la lectura, la pintura y otras expresiones culturales, ampliando en los espectadores la comprensión del hecho artístico en general. Estos son apenas unos pocos, entre tantos motivos posibles, para invitarlos a comenzar un recorrido por el lenguaje audiovisual, como una de las mejores rutas disponibles para descubrir el universo en sus detalles visibles e invisibles." (Ministerio de Cultura de Colombia)
Esta es la motivación que ha impulsado al Club de Cine Arte de Villarrica, para materializar una idea que era acariciada por sus directivos desde hace un par de años: la dictación de un Taller de Apreciación Cinematográfica, que se ofrece a la gente de Villarrica amante de las mejores expresiones de este Séptimo Arte y que se concreta en la siguiente nota recibida de Francisco Linker, presidente del Club de Cine: El próximo día Viernes 26 de Octubre, a las 19,00 hrs, en el Balneario BancoEstado, iniciaremos un taller de apreciación cinematogràfica, que será dictado por el doctor Guillermo Llambias (con esto rectificamos la fecha dada en una comunicación anterior, la que no fue posible por falta de sala). Este taller constará de tres sesiones de unas dos horas cada una, la primera en la fecha indicada y las siguientes en Noviembre y Diciembre. El costo de las tres sesiones será de cinco mil pesos. (para personas interesadas en participar y que no dispongan de ese dinero, tenemos "becas", por favor dirigirse a Paola). El temario del taller es el siguiente:
TEMARIO DEL TALLER DE APRECIACION DE CINE
- Cine de prosa
- Cine de poesia
- Diferenciar al CINE del TEATRO
- Los elementos del lenguaje CINEMATOGRÁFICO
- La composicion de la composicion de la Imagen
- El espacio filmico
- El TIEMPO FILMICO
- El MOVIMIENTO
- El MONTAJE
- El RITMO
- La ESCALA
- La LUZ
- El TONO Y EL COLOR
- El SONIDO
A los interesados agradeceremos contactarse lo antes posible ya que los cupos son limitados. Esperamos su respuesta expreso.
Foto: http://www.eafit.edu.co/NR/rdonlyres/668B9195-7E65-448B-81F5-0E30AE0DE2BD/3490/cine.jpg
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Un film sobre la dictadura talibán: "Osama"
Un film sobre la dictadura talibán: "Osama"
Nuestro amigoGuillermo Llambías, de Pucón, (guillermollambias@gmail.com), nos ha enviado la siguiente invitación:
Estimados Amigos: Tenemos el agrado de invitarlos al ciclo de Cine-Foro que se desarrollara los terceros Jueves de cada mes a las 19.30 hrs. en el auditorio de ITUR.Lincoyan 77 Pucon. Entrada liberada. En esta oportunidad se exhibira el film afgano "Osama" (ficha adjunta) Comite Organizador Alicia Aguilo-Guillermo Llambias En archivo adjunto está el siguiente afiche:CICLOS DE CINE-FORO - Osama Auditorio ITUR-Pucon Lincoyan 77Jueves 23 de Agosto 2007 19.30 hrs. "OSAMA" Ficha Ténica Título original: "Osama" País y año: Afganistán, Irlanda, Japón, 2003 Dirección, montaje y guión: Siddiq Barmak Productores: Siddiq Barmak, Julia Fraser, Julie Lebrocquy Dirección de fotografía: Ibrahim Ghafuri Dirección artística: Akbar Meshkini Música: Mohamed Reza Darwishi Obtuvo el Premio de la Juventud para Película Extranjera y Mención Especial de la Cámara de Oro en el Festival de Cannes 2003, así como el Globo de Oro 2003 a la Mejor Película Extranjera. "Osama" es el primer largometraje rodado en la nueva era de Afganistán y el debut de Siddiq Barman.
La producción de "Osama" llevó más de un año. El proyecto empezó en junio de 2002 y fue completado en marzo de 2003, en un suburbio de Kabul, tras la caída del régimen talibán. Es la amarga y trágica historia de nuestra vida, una época terrible, cuando nadie tenía derecho a tomar sus propias decisiones. `Osama´ es la historia de los que perdieron su identidad bajo el nombre de Osama. Es una historia acerca de vivir asustado, en la que la gente tiene miedo incluso de los sonidos de las sombras. Es una historia acerca de la interminable historia de mujeres en la cárcel; y además es una historia cerca de una niña y toda la injusticia y sinsentido religioso que lleva sobre sus espaldas". La película refleja a partes iguales la poesía del cine afgano y la crudeza con que se tuvo que vivir durante los años de la dictadura talibán. Sin llegar a mostrar imágenes crudas de violencia, el director consigue, en todo momento, transmitirnos el horror diario de unas mujeres anuladas totalmente.
Dura, vergonzosa para los ojos occidentales, Osama es un grito hondo que ayudado por un cine preciosista señala sin tapujos una realidad que noquea al espectador. Es una mirada sencilla pero amplia, nos invita a reflexionar en torno a los más elementales derechos del ser humano, sin distingo de género.-------------------------------------------------------------------------------------------------------- Artículos relacionados: http://www.cinebso.com/lector.php?articulo=20031235329250&mes=12&year=2003 http://www.labutaca.net/films/20/osama.htm http://groups.msn.com/CineVisiones/cinedeartedvd.msnw?action=get_message&mview=0&ID_Message=61 ------------------------------------------------------ Blogs de Manuel Gross: Atina Chile e Imaginactivo
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Cineastas nonatos: Promesas del cine chileno
DIRECTORES SUB 35: Promesas del cine chileno: Cineastas nonatos
Aquí presentamos a una camada de nuevos cineastas chilenos.
Macarena García G.
Nombres que se unirán a los de Sebastián Campos, Alicia Scherson, Matías Bize, Alberto Fuguet, Fernando Lavanderos y Andrés Waissbluth, por nombrar a algunos de los debutantes en la pantalla grande, de los últimos años que han sorprendido contando historias diferentes, con otros recursos y una forma distinta de sobrellevar eso de hacer cine lejos de Hollywood.
Sumamos siete prometedores realizadores y un listado con otros 11 desconocidos por conocer.
Generación digital
En la década de los 90 hacer la lista de los cineastas menores de 35 años hubiese sido bastante más fácil. Habría bastado con recabar los nombres de quienes lograban convencer a financistas millonarios o tenían avales que les permitieran endeudarse considerablemente.
Después de la llegada de la tecnología digital, el escenario es distinto. "Piensa que si una lata de 35 milímetros de 5 minutos cuesta 100.000 pesos, una cinta de una hora de digital cuesta alrededor de $30.000", explica Marialy Rivas, la cineasta detrás de la aún no rodada "Todas íbamos a ser reinas". El siglo XXI es digital; una película que acaba de estrenarse en cartelera, "Tarnation", fue rodada con cámaras caseras y editada en un Apple. Costó 218 dólares. Un equipo de filmación de alta definición cuesta 2.000 dólares, un centro de edición un tanto menos. Es un contexto auspicioso, aunque no alcanza para evitar el problema que viene después.
El problema es que para mostrar la cinta en salas hay que "ampliar" esa película digital a rollos de 35 milímetros, el formato habitual de los cines. Es un proceso que aumenta la cantidad de ceros del presupuesto; de hecho, puede salir tan caro como haber filmado en 35 mm. Después de pagar una suma que ronda los cuarenta millones de pesos , hay que conseguir que una distribuidora se interese y coloque la cinta en cartelera. Otro ítem particularmente difícil, ya que las multisalas han decidido cobrar más caro a las cintas chilenas por sus mayores posibilidades de fracasar en la taquilla. En resumen, nada es fácil para el cineasta chileno después que ha terminado, o tiene listo el "primer corte" de su opera prima, pero al menos la tiene en sus manos, la grabó en un DVD.
Cine bajo el brazo
Este orden de los factores sí altera el producto. Porque ese cineasta chileno tiene un disco que puede llevar a festivales, a oficinas de financistas, a fondos concursables y conseguir que -por lo que se vea allí- alguien decida ayudarlo con la postproducción o con la ampliación a 35 milímetros. En este momento hay muchos realizadores que tocan puertas con películas debajo del brazo; algunos saben que tal vez perdieron en esta vuelta y que la mostrarán de forma independiente (proyectándola en digital en pequeñas salas o enviándola a festivales) y que será parte de un currículum que los apoyará en un próximo intento. Ese fue el caso de "Sábado", de Matías Bize, una cinta que aplanó su camino a "En la Cama".
Lo interesante es lo fácil que es empezar, el cómo se ha democratizado el acceso y el efecto que tiene sobre las cintas que se filman hoy: más arriesgadas, más confiadas, con diálogos menos maqueteados, donde se nota que repetir una escena no va a costar un millón de pesos. En este artículo seleccionamos a siete cineastas de esta nueva era, realizadores que preparan largometrajes que esperamos ver en cartelera en los próximos años.
LA SELECCIÓN DE ESTOS SIETE
La elección de estos cineastas es el resultado de un cruce entre las referencias de parte de profesores de las escuelas de cine y críticos especializados -Carlos Flores, Mireya Lettelier, Julio Rojas, Luis Vera, Jorge Morales y Gonzalo Maza- y la apuesta a los largometrajes en fase de pre o posproducción, que esperan estrenar en 2007 o 2008.
ALEJANDRO FERNÁNDEZ
Es un periodista que pasó años consumiendo una dieta de entre dos y tres películas diarias. "Nunca se me pasó por la mente hacer cine, en buena medida porque cuando entré a estudiar, mediados de los 90, no había ni escuela ni nada en Chile", cuenta ahora que vive en Nueva York y trabaja en la agencia de noticias EFE. Allí se decidió a tomar un curso de cine y a comenzar a escribir guiones que se transformaron en cortometrajes. Uno de ellos, "Desde lejos", acaba de ganar el premio de la Televisión Española del Festival de Cine de Santiago.
Ahora Fernández prepara su primer largometraje, "Huacho", en el que mostrará un día en la vida de una familia campesina de Chillán. El guión ganó un premio en Sundance (10.000 dólares para la preproducción y una garantía de compra de parte del canal japonés NHK de 130.000 dólares) y convenció al jurado del Fonds Sud, un programa del gobierno francés, que le otorgó 120.000 euros. "(Mi película) trata de cómo el campo está transformándose de manera súper violenta al inicio de este nuevo siglo, de cómo chocan la modernidad con la tradición y de cómo eso implica un cambio en la forma de vida y de relacionarse de la gente que vive ahí", explica Alejandro Fernández Almendras. "Los protagonistas van a ser gente del lugar, campesinos que harán papeles muy cercanos a sus vidas cotidianas, pues me parece fundamental poder rescatar esa realidad del campo, del habla y la forma de ser de sus habitantes, que no tiene nada que ver con lo que comúnmente se piensa desde la ciudad".
Fernández es uno de los nuevos cineastas críticos con el cine que surgen en Chile hoy: "Me parece que en su mayor parte se trata de películas sumamente conservadoras, no en el sentido más político (aunque hay algunas, como "Mi Mejor Enemigo" o "Se Arrienda", que también son bastante timoratas políticamente hablando), sino formalmente conservadoras. La gran mayoría de las películas chilenas me parecen una versión algo más larga y por lo general más porno (lo que a la larga quiere decir también que es más comercial porque todos sabemos lo que vende el Kike Morandé) de una serie de televisión o una telenovela; es decir, que son enteramente transparentes, evidentes, obvias".
MARIALY RIVAS
La única mujer de esta nómina lleva ya una década como joven promesa del cine. Cuando tenía sólo 19 años filmó la película, "Desde siempre", documental de ficción sobre la homosexualidad en Chile, que ganó el Festival Internacional de Cortometrajes de Santiago, fue comprado por el Canal + de España y reseñado en Cahiers du Cinema al tiempo que se volvía material de consulta en la Escuela de Cine de la que egresó en 1998. Ésta única película exhibida hasta la fecha (hizo otro corto que no mostró porque durante su rodaje "ocurrió un accidente muy grave y me trae malos recuerdos") es razón suficiente para que haya muchos que esperen sus nuevos trabajos.
Esta década no ha pasado en vano. Rivas se ha dedicado a la publicidad en la productora Cine Cien -junto a Matías Cruz formó parte del equipo de realizadores detrás de la campaña de la Presidenta Michelle Bachelet-, ha ganado premios tales como "Mejor directora de cine publicitario en Chile" y ha realizado algunos videoclips. Según ella, la publicidad ha sido un medio importante para afinar el necesario dominio técnico del séptimo arte.
Ahora Rivas prepara un largometraje, "Todas íbamos a ser reinas", que trata de tres mujeres chilenas en tres días claves para la historia del país. Está en plena escritura del guión junto a Coca Gómez (Machos) y trabaja junto a Pedro Lemebel en un corto basado en uno de sus cuentos.
"¿Hay una industria (de cine chileno)? Creo que podríamos construir una industria, pero para eso hay que tener una visión común entre los cineastas, y no cada uno por su lado, entender que si a una película chilena le va bien, nos hace bien a todos, porque el espectador se acostumbra a elegir nuestras películas. En todo caso somos un mercado pequeño. En un país como el nuestro todavía es un lujo ir al cine y para hacer caja tienes que llevar más gente que la que tiene la plata de sobra para ir al cine. Por eso es imprescindible que todos los que estamos en esto hagamos buenas películas, que se profesionalice el medio de los guionistas, que seas consciente de que si involucras a privados y no recuperas esa plata, resientes el mercado para el resto de los realizadores. Los argentinos lo han sabido hacer muy bien. Esta nueva ola de cineastas chilenos jóvenes tiende un poco a eso, pero no lo suficiente".
JOSÉ LUIS TORRES LEIVA
Se trata de algo así como un "consagrado" en el circuito de los cineastas que aún no estrenan comercialmente una película. Torres Leiva ha realizado cortometrajes y documentales, ha ganado premios en numerosos festivales, fue jurado de la muestra de Talento Nacional en el último Festival de Cine de Santiago y acaba de terminar su primer largo documental que tituló "El tiempo que se queda". Actualmente está escribiendo un guión auspiciado por una beca holandesa y prepara la preproducción de otro documental, mientras se apresta a rodar, en noviembre próximo, su primer largo de ficción "El cielo, la tierra y la lluvia". Esta película, que trata sobre la vida de cuatro solitarias (y silenciosas) personas en el sur de Chile, lleva un largo camino recorrido desde que comenzó a escribirla hace cuatro años. Su última estación fue nada menos que el Festival de Cannes hasta donde llegó acompañado de su productor, Bruno Bettati (de la valdiviana Jirafa), para participar de L' Attelier, una vidriera a la industria que favoreció a 18 proyectos de todo el mundo. Gracias a este "taller del festival", los chilenos tuvieron 23 reuniones con productores y distruibuidores extranjeros". "El cielo, la tierra y la lluvia es un proyecto muy pequeño y personal y haber tenido una oportunidad como esa fue una experiencia muy grande, sobre todo porque estoy recién comenzando en este mundo", confiesa Torres Leiva. La película tiene asegurada una coproducción francesa y por estos días esperan confirmar nuevas alianzas estratégicas que permitirían llevar esa historia de gestos taciturnos a los cines del mundo.
Este realizador, que se formó como comunicador audiovisual en Uniacc, dice sentirse mucho más cercano al documental chileno que a la ficción y aboga por un cine que investigue nuevos lenguajes ("si tuviera que destacar cineastas de ficción chilenos mencionaría a Raúl Ruiz y a Cristián Sánchez, de los cuales admiro su libertad e independencia"). Su visión del cine que se está haciendo hoy en Chile es consecuente: "Existen nuevas propuestas, nuevas voces, pero cuando aparece la palabra 'moda' las películas comienzan a valorarse por razones que no deberían ser tan importantes: la taquilla, el número de espectadores en una semana, etc. Son puntos relevantes, pero no fundamentales. En Argentina pasó algo parecido y ya ves, hoy en día han sobrevivido unos pocos siendo fieles al cine que les interesa (Trapero, Martel, Alonso, Rejtman), mientras que el resto se perdió en el mar de la "industria". Ojalá el cine chileno se mantenga firme, aunque sean unos pocos".
MATÍAS CRUZ
Junto a Marialy Rivas, forma parte de la primera generación de cineastas egresados de la Escuela de Cine de Chile, ésa que llevó un largometraje a las salas titulado "Historias de sexo", durante 1999. Tiene siete cortometrajes a su haber y casi una década filmando en cine para publicidad en la productora Cine Cien, según Cruz, "el Real Madrid de las productoras chilenas". El realizador se explaya en el legado de estos años en su formación, menciona el dominio de la técnica ("Te lleva a desarrollar una redacción cinematográfica suelta y sin errores") y el aprendizaje de la dirección actoral ("Aprendes que casi cualquier persona es capaz de hacer lo que tú quieres"). Pero además está su experiencia personal: Cine Cien asumió la producción ejecutiva de su proyecto "Sudamerican rockers".
Matías Cruz es el director de la película sobre Los Prisioneros que se rodaría el próximo año. Ayer tenía que decidir quién encarnará a Claudio Narea. Ya sabe que Héctor Morales será Jorge González y que Matías Oviedo será Miguel Tapia. Ya tiene los derechos de las canciones, el apoyo de los tres músicos y muchísimo material de la banda de San Miguel. Su guión trata de Los Prisioneros antes de la fama, antes de que firmaran con la EMI, hicieran giras por Chile y lideraran el rock chileno de los ochenta. "La forma en que surgen Los Prisioneros, desde que están en el colegio hasta su primer disco, es un ejemplo real y extraordinario de meritocracia, en un país en el que no sólo no hay movilidad social, sino que además hay clasismo, arribismo y racismo", argumenta Cruz. La película está recién entrando a preproducción, con un equipo que recaba fondos y un guión que trabaja junto a Marcos Bernstein (Central Do Brasil).
Respecto del cine que se está haciendo en Chile hoy, Cruz opina: "Me parece fantástico el volumen de películas que se están haciendo. Creo que en Chile está recién formándose una industria y para ello hay que encontrarle una maña al negocio; nuestra industria no puede ser igual a la de otros países, del mismo modo que nuestros negocios agrícolas o nuestro deporte. Yo creo que estamos en esa etapa, construyendo nuestra "vía chilena a la industria del cine".
CRISTÓBAL VALDERRAMA
Estudió en la Escuela de Cine de Chile, donde filmó un cortometraje que años después ganó un premio que consistía en latas de películas de 35 milímetros. Entonces, Cristóbal Valderrama trabajaba haciendo la página web de un banco, había dejado el cine en pos de una actividad más lucrativa para mantener a su familia. Pero las latas lo impulsaron a escribir un guión que -años después y subsidio Corfo mediante- se transformó en la historia de "Malta con huevo" (en coautoría con el escritor Carlos Labbé). Cuando estuvo listo, hizo un cálculo del presupuesto más bajo que podía lograr y llamó a un asistente de dirección. Ese fue su gran golpe de suerte. Porque esa llamada por teléfono lo llevó a que la productora Cinepata -formada por Alberto Fuguet- se interesa en producir la cinta. Entonces buscaron actores profesionales, contrataron a una empresa de catering y se prepararon para un cinta que sería ampliada a 35 milímetros y que durante su rodaje apareció varias veces en la prensa. "Fue algo completamente inesperado. De partida, hice la película sin tener que preocuparme de andar con los cheques encima y de solucionar todos los problemas. Me dediqué a dirigir a los actores, y Alberto fue muy respetuoso con toda la parte creativa". Filmaron durante el mes de abril de este año y ahora esperan financiamiento para colocar los efectos especiales a esta cinta, que trata sobre dos amigos (Diego Muñoz y Nicolás Saavedra) que viven juntos y toman malta con huevo. Un primer corte de la película se mostró como working progress en el Festival de Valdivia y sacó risas del público. "Eso es lo bueno de una comedia, que puedes ver rápidamente si funciona o no", dice Valderrama. Sobre las posibilidades para el cine chileno hoy, opina: "La tecnología digital permite que personas como yo, que nunca han dirigido un comercial, puedan hacer una película. Antes, si habías hecho La Frontera tenías que esperar ocho años para hacer otra. Y siempre quedabas endeudado. Ahora se puede filmar muchísimo más barato, aunque todavía falta la proyección digital, ahí sí que va a cambiar todo".
Tal vez por eso Valderrama nunca fue a buscar esas latas de película que iniciaron esta historia.
SEBASTIÁN SILVA
Dejó la Escuela de Cine de Chile al terminar el primer año. Su compañero Matías Bize siguió allí, y unos años después estaba estrenando su primer largometraje. Silva no. Se fue a estudiar a Montreal, le gustó Nueva York y se quedó allí a vivir mientras pintaba, escribía y hacía música. Vendió ilustraciones para los diarios y después fundó CHC, grupo de hiphop que se apresta a grabar su tercer disco. También editó una placa como solista y escribió un guión "pésimo" y otro que está siendo estudiado en Hollywood con miras a convertirse en un filme. La tercera fue la vencida, porque su última historia (escrita con ayuda de Pedro Peirano, uno de los creadores de 31 minutos) llegará a las pantallas grandes durante el próximo año. "La vida me mata" se titula la cinta, que cuenta con Diego Muñoz, Amparo Noguera, Claudia Celedón y la mítica pareja del teatro compuesta por Bélgica Castro y Alejandro Sieveking como parte del elenco. "Es una película algo rara, el tema medular es la muerte y está filmada en blanco y negro", cuenta el multifácetico artista que dice haber encontrado su vocación. "Creo que pillé mi oficio. Esto es lo que más me ha llenado, y ya tengo el guión de mi próxima película, 'May I talk to Steven Spielberg', que está basada en hechos reales que me sucedieron a mí".
"Mi relación con el cine chileno es nula. Que yo me haya metido en esto tiene que ver más bien con que soy multifacético. En general, al pensar en cine chileno pienso en pretensión, en esfuerzo, en que se arruina la espontaneidad de los creadores".
CRISTIÁN JIMÉNEZ
Este realizador valdiviano no estudió cine, sino que sociología, pero durante un trabajo de campo se encontró con una historia que prometió filmar. Varios años después lo llevó a cabo, y ese cortometraje, "El tesoro de los caracoles", fue el acierto que le abrió las puertas. Ganó los dos principales premios en el Festival de Cortometrajes Chileno Internacional (2004) y los del festival de Viña y Valdivia, itineró por una serie de festivales extranjeros, donde siguió recogiendo trofeos, y terminó su gira con la cinta editada en un DVD que se vendió en EE.UU., Francia y Japón . "XX" , su último corto, fue premiado en la reciente edición del Festival de Cine de Santiago. Y después de una serie de experimentaciones, en digital y en 35 milímetros, en el arte de narrar historias breves, Jiménez decidió embarcarse en su primer largo. "Ilusiones ópticas", que rodará en Valdivia, cuenta con un equipo integrado por algunos de los más destacados nuevos cineastas chilenos: el guión lo hizo junto a Alicia Scherson (Play), y Andrés Waissbluth (Los debutantes) es el productor.
Jiménez, quien admira el trabajo de Ignacio Agüero y de Raúl Ruiz, dice que ve en el cine actual chileno "más oficio, desde los guiones hasta la distribución, pero a menudo falta actitud e interés por el lenguaje cinematográfico. Confío en que nuestro mejor cine aún está por venir. En términos de contenidos, hay una diversidad enorme, lo que me parece saludable".
DESCONOCIDOS POR CONOCER
Theo Court
Estudió cine en la Escuela de San Antonio de los Baños de Cuba y el cortometraje con el que se tituló, "El espino", participó en quince festivales europeos, entre los que se incluye la muestra de talentos jóvenes del Festival de Cannes. Actualmente está trabajando con un pintor un cortometraje de animación, de corte autoral y plástico, que esperan presentar durante octubre en Talca, la ciudad en la que ambos viven.
Cristián Castro
Prepara una película sobre el incendio de la discoteca gay "Divine". Una historia escalofriante ocurrida en 1992; ya que hubo cuerpos que nadie fue a reclamar, autos que nadie fue a buscar y un fuego que nadie sabe de dónde vino. El guionista será Julio Rojas (Los debutantes, En la cama) y el elenco incluye a Héctor Morales y Diego Casanueva.
Cristián Jara
Hace dos semanas estrenó un documental de ficción en el Cine Arte Alameda, titulado "Garage" y hace unos meses ganó otro premio con su corto "Gente común en lugares comunes", una conversación trivial en un bar.
Óscar Cárdenas
Ya cumplió los 35 años, pero lo incluimos aquí porque su película Rabia ha sido seleccionada para participar en seis festivales de cine extranjeros. La grabó en dos días y la editó en cinco. Trata sobre la rabia que tiene una secretaria que lleva un año buscando trabajo.
Coca Gómez
La guionista de Machos se encuentra posproduciendo una comedia titulada "Normal con alas".
Rodrigo Marín
Tiene lista una película titulada "Las niñas", que trata de la relación de dos amigas.
Joaquín Mora
Su largometraje "Wekend" fue ganador en la categoría "Working progress" de la última edición del festival de Valdivia.
Nicolás Lasnibat
Estudió cine en La Femis, Francia, y presentó el cortometraje con que se tituló en el último Festival Internacional de Cine de Venecia.
Manuel Muñoz
Filmó una película llamada "Silencio", de pocos diálogos y mucha sutileza.
Daniela González y Loreto Kiev
Filmaron una película en digital y esperan ampliarla para exhibirla. La primera de ellas fue una de las directoras detrás de "Juego de verano", un largo producido por la Escuela de Cine de Chile.
El Mercurio, 24/09/2006
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Ciclo de Cine Europeo - La Noche de San Lorenzo
La Noche de San Lorenzo
Directores: Paolo y Vitorio Taviani - Italia
La Noche de San Lorenzo es la noche de los deseos, el deseo de ser libres y de salvar con vida. Son los últimos días de la segunda guerra mundial, 1944, una aldea de La Toscaza (Italia) va a ser dinamitada selectivamente por los Nazis. Los habitantes creen tener varias opciones. Un grupo huye por las montañas, siguiendo a su líder. Una película plena de humanidad que muestra la solidaridad, la lealtad y la traición y el horror de la guerra y el fascismo.
Dirección: Hnos Taviani Año: 1982 Fotografía: Franco Giacomo Música: Nicola Piovani Actores principales: Omero Antonutti, Margarita Lozano y Claudio Biggati. Color
Jueves 10 de agosto de 2006, 20:00 horas. Salón Auditorium Municipal.
Fuente: Club de Cine Arte Villarrica
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Siete películas alemanas participarán en el próximo SANFIC
Siete películas alemanas participarán en el próximo SANFIC
Entre el 8 de y 14 de agosto se llevará a cabo la segunda versión de SANFIC 2006 (Santiago Festival Internacional de Cine), el certamen internacional de cine más importante de Chile que exhibirá aproximadamente 90 películas durante 7 días. Además abrirá espacios para paneles y charlas dictadas por destacadas personalidades del quehacer cinematográfico nacional e internacional en más de diez salas de cine.
En esta oportunidad, participarán 7 cintas alemanas:
Netto de Robert Thalheim (Competencia internacional), Todo por Zucker, de Dany Levi (Mejor cinta alemana de 2005), El Noveno Día, de Volker Schlondorff (director de El Tambor), Crossing the Bridge, de Fatih Akin (director de Contra la Pared), Lost and Found, seis cortos de directores jóvenes de Europa del Este, Dos o Tres Cosas que Sé Acerca de él, de Malte Ludin (documental presentado en Berlin 2005 sobre su padre, un jerarca nazi ajusticiado después de la guerra), The White Massai, de Hermine Huntgeburth y Low Profile, de Christoph Hochhausler.
Entre los invitados a SANFIC 2006 estará también Matthias Miegel, productor de Netto, mientras que Klaus Eder, presidente de FIPRECSI (Asociación Mundial de Críticos de Cine) será uno de los cuatro miembros del jurado internacional.
El programa y más informaciones sobre el SANFIC lo encontrará bajo: www.sanfic.com
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Ciclo de Cine Europeo - Cinema Paradiso
Ciclo de Cine Europeo - Club de Cine Arte Villarrica
Cinema Paradiso Director: Giuseppe Tornatore. Italia Es la historia de un niño (Toto) en una pequeña aldea siciliana (Italia) que se hace adicto del cine y amigo de quien lo proyecta en una pequeña sala. El niño crece y se hace director de cine y vuelve a su aldea natal. Un film nostálgico, lleno de belleza y ternura.
Dirección y guión de Giuseppe Tornatore Música: Ennio Morricone Actores principales: Salvatore Cascio (niño) y Philippe Noiret (Alfredo) 1989. Color.
Jueves 3 de agosto de 2006 a las 20:00 horas. Salón Auditorium Municipal
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Ciclo de cine europeo en Villarrica entre el 3 de Agosto y 7 de Septiembre
Ciclo de cine europeo en Villarrica entre el 3 de Agosto y 7 de Septiembre
Película Italiana ''Cinema Paradiso'' será la encargada de la apertura
Con el patrocinio de la Ilustre Municipalidad de Villarrica, el Club de Cine Arte de nuestra ciudad, tiene preparada para esta temporada, un Ciclo de Cine Europeo que se llevará a cabo entre los días 03 de agosto y 7 de septiembre, en el Salón Auditórium de la municipalidad.
La inauguración de este ciclo contará con la presencia de la alcaldesa Ingrid Prambs, quien dará inicio a esta temporada de cine con la exhibición de la película italiana “Cinema Paradiso”, del director Giuseppe Tornatore el día 03 de agosto a las 19:30 horas.
El ciclo de cine exhibirá un total de seis películas de directores y productores europeos, entre las que se cuentan: “La Noche de San Lorenzo”, de los directores italianos Hermanos Taviani; “Fresas Salvajes”, del gran director sueco Ingmar Bergman; “El vientre del arquitecto”, del director Ingles Peter Greenaway, entre otros films de renombre.
La cita es para todos los jueves a partir de las 20.00 horas en el Auditórium de la Ilustre Municipalidad.
Oficina de Relaciones Públicas Ilustre Municipalidad de Villarrica prensa@villarrica.org Teléfono: 206655 - 206526
Fuente: La Novena
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Programa del Ciclo de Cine de la PUC sede Villarrica
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