Villarrica: La expoliación de los patrimonios natural e histórico
Esta expoliación se realiza con la más absoluta irresponsabilidad por el futuro de los patrimonios natural e histórico, casi con desparpajo, como si la obtención de beneficios económicos privados a costa de la calidad de vida de la comunidad fuera un derecho adquirido.
Por Manuel Gross Osses
El maltrato y la expoliación de los recursos naturales no son algo nuevo en este pueblo si consideramos que las arenas de las playas del lago empezaron a desaparecer desde hace largo tiempo, tanto por la voracidad de los malos ciudadanos que usaron gratuitamente sus arenas como material de construcción de casas ante la mirada impasible de las autoridades locales, como por el desagüe directo al lago de las aguas servidas del sistema de alcantarillado durante décadas.
A lo anterior hay que sumarle otras actividades aniquiladoras del medio ambiente tales como la depredación de la fauna íctica que se produce fuera de las temporadas de pesca, la desforestación de las riberas de los ríos, la extracción de áridos del lecho del Toltén, el uso de los ríos y esteros como si fueran cloacas y basureros, el uso inapropiado o exagerado de fertilizantes agrícolas, etc., todo lo cual se realiza con la más absoluta irresponsabilidad por el futuro del patrimonio natural, casi con desparpajo, como si la obtención de beneficios económicos privados a costa del patrimonio nacional fuera un derecho adquirido.
Lo mismo pasa con los patrimonios histórico y cultural, estando a la vista de todos el abandono y la destrucción que está sufriendo el sitio eriazo ubicado en General Urrutia entre Carrera y Balmaceda, donde según los investigadores que han encontrado evidencias arqueológicas y antropológicas, estuvo ubicado el núcleo de la fundación original de la ciudad de Villarrica, y por el que varias instituciones, como el Municipio, la Universidad Católica de Temuco y el Ministerio de Bienes Nacionales mantienen encarnizadas peleas... para NO hacerse cargo de la restauración de este monumento histórico.
Hasta los niños escolares saben que la paz definitiva entre el aguerrido pueblo mapuche y el ejército de Chile se firmó en los campos de Putúe a orillas del Toltén. Pues bien, las autoridades locales no solamente han autorizado que en estos sitios históricos se instalen los vertederos de basuras domiciliarias, con todo el daño que se le infringe a los valores paisajísticos, sino que además, las autoridades regionales poco o nada han hecho para impedir que la instalación de un nuevo elemento de contaminación, como es una planta de tratamiento de las aguas servidas de la ciudad de Villarrica.
Lo anterior está provocando un profundo daño a la cultura y la religiosidad mapuches, derivado de la destrucción o menoscabo de una veintena de tradicionales sitios de valor espiritual y ceremonial. Sobre esta materia, Silvana Rost, empresaria y miembro de la comunidad mapuche Pedro Ancalef de Putúe, realiza una interesante tarea de recopilación e investigación, cuyos escritos preliminares están publicados en el sitio Internet http://www.atinachile.cl/node/3877.