Ricardo de Angelis: Hombre mirando al sur

Por Manuel1 - 2 de Abril, 2006, 9:18, Categoría: General

Ricardo de Angelis, un capo de la dirección fotográfica del cine latinoamericano

Hombre mirando al sur

Se inició de la mano de Roberto Arlt y Manuel Puig. Luego, puso la imagen a la inolvidable película de Eliseo Subiela donde un pelado enajenado esperaba a los marcianos. En Chile trabajó en "Play" y le pondrá su rúbrica al film "Matar a todos". En los "90 no se tragó la revolución digital de los "pibes de pelo verde" y terminó fichando por Apple. Hoy es la síntesis entre el celuloide y los pixeles.

La Nación. Rodrigo Quiroz Castro

Ricardo tenía tres años cuando la imagen se le metió en las pupilas. Vivía en la casa de su abuela en el bonaerense barrio de Palermo. El nene estaba en la cama y los rayos del sol que entraban por la celosía del ventanal lo deslumbraron. "Los hilos de luz iban por la manta y subían por el respaldar de la cama. Me fascinaban el polvillo en su juego con la luminosidad", recuerda hoy un De Angelis de 58 años en la sede San Carlos de Apoquindo de DuocUC, donde vino a inaugurar el año académico.

Otro factor clave en su inserción al mundo del cine fue la sobredosis de imágenes que ingirió en las ruedas de prensa para los cronistas de cine porteños. Su padre era periodista y el pibe se mamaba cientos de películas al año. Al inicio de los "70 se hizo actor debutando en "Autocine mon amour". Ahí descubrió "esa locura extraña que se produce en la filmación de una película, donde todos gritan haciendo cosas aparentemente descabelladas que después confluyen en un todo". En ese primer encuentro con el "Circo medio demente" se enamoró de las imágenes.

"Yo quiero esto", dijo una y cien veces al director de fotografía de esa película, Aníbal di Salvo, consiguiendo que él lo metiera como segundo asistente de cámara en "Los siete locos", de Leopoldo Torre Nilsson. Ahí descubrió la pluma callejera y vital de Roberto Arlt. En unas horas leyó "Los siete..." y "Lanzallamas". "Fue conmocionante. Torre Nilsson era un personaje de Arlt, un tipo grande y macizo, un jugador de carreras que ganó y perdió fortunas. A las filmaciones iban personajes del juego clandestino y actores consagrados que trabajaron alguna vez con Fellini", dice.

Luego, con el mismo director, tuvo la suerte de trabajar en "Boquitas pintadas", film basado en la novela homónima de Manuel Puig, quien iba a las filmaciones y se sentaba al lado del grueso hombre tras la cámara. "Manuel disfrutaba al ver emerger los personajes de su novela en el set; lo recuerdo sentado muerto de risa".

MARCIANOS

Su primera película como director de fotografía fue "El hombre mirando al sudeste". Para el año 1985, Ricardo ya había trabajado diez años con Subiela en spots comerciales. El director de fotografía original para la historia de Rantés –el pelado loco que miraba a ninguna parte– se frustró pocos días antes del rodaje. "Ahí entré yo. Debuté en un estado de emergencia. Leí el guión y no dormí. Me quedé toda la noche conmocionado, en vela. Después soñé que no había sol y que algo pasaba con los ojos de Rantés. Así que le pedí a la producción que nunca hubiera sol. En la película sólo hay penumbra y claridad. El único momento en que hay luz solar es en un plano donde la enfermera le da de comer a él agonizante bajo un aromo en flor. Esa historia me cambió la vida. Gané el lugar que tiene la película", afirma.

Y luego de "El hombre..." subieron sus bonos. Siguieron varias películas, laburos en videoclips ("Mariposa technicolor", de Fito Páez, entre ellos), el film un "Lugar en el mundo", de 1992, y llegamos a mitad de los "90 con un director de fotografía que odia a los "pibes de pelo verde".

POESÍA

Qué diablos hace un director de fotografía. De Angelis lo sintetiza así:

"Ella se levantó, pensó y decidió ir". Eso es una acción literaria.

La forma que toma esa acción es el laburo del director de fotografía. "Ella se despertó". ¿Qué quiere decir eso? Es un plano de los ojos abriéndose a toda pantalla o es un angular de toda la habitación. Eso es lo que hace el director de foto junto con el director de arte –que se preocupa de la estética (qué sábana cubre a la mujer, qué cuadro hay en la pared)– y el director del film. Y traduciendo a imágenes los guiones se ha ganado la vida haciendo películas y enseñando, pero no todo ha sido miel sobre hojuelas.

"Estaba haciendo "Un lugar en el mundo" y de repente colapsé. Fue terrible. Me pilló la tecnología. Filmando me di cuenta que todos los conocimientos en los que me había formado estaban desapareciendo. Pasamos a ser los dinosaurios, los softwares los manejaban los pibes de pelos verdes que se convirtieron en mis enemigos. Hablaban un lenguaje que yo no entendía y dije o dejo la profesión o me meto en la red". Enojado con los punks y las teclas, se encerró hasta que decidió ponerse a navegar. Luego, conoció muchachos que trabajaban en MiniDV y descubrió que la tecnología no era mala. Estudió obsesionado y se dejó caer en la oficina del representante de Apple en Argentina. Frente a Santiago Cuellas expuso su idea de acercar la tecnología a la gente y el azar hizo muy bien las cosas. Justo la compañía le había encargado a Cuellas que buscase un "dinosaurio" del cine para introducir sus inventos en el sector. Le ofrecieron el trabajo y De Angelis aceptó.

"Los primero tres meses eran de llorar. Apretaba teclas y sonaba la compu tttt, ttttt...". Luego, estudió como enfermo y terminó especializándose en los pixeles, sin olvidar nunca la poesía visual de Fellini, Kurosawa y Fassbinder.

APRIETA PLAY

Llegó a Alicia Scherson, directora de "Play", por Esteban Schoereder. "Me encantó el guión. Me enamoré de la generación que en toda Latinoamérica se está formando en las universidades; en cuatro años más habrá una industria impresionante".

–Usted cree... ¿Qué falta para eso?

–Falta que la generación que decide rompa su inercia ortodoxa. La resistencia de los mayores tiene que ver con ignorancia y comodidad. "Play" habla de otra manera de ver la vida. Es una generación que vive una revolución tecnológica. Con una MiniDV es mucho más fácil descubrir el talento.

Tiene una larga lista de proyectos. Entre ellos la película "Matar a todos", de Schoereder, film sobre el caso Berríos que se filmará en Montevideo, Buenos Aires y Santiago.

De Angelis debe ir a dar la charla. Se despide sonriendo. La luz del sol que lo marcó de niño, ahora cae diáfana sobre los cerros de San Carlos de Apoquindo.

Se inició de la mano de Roberto Arlt y Manuel Puig. Luego, puso la imagen a la inolvidable película de Eliseo Subiela donde un pelado enajenado esperaba a los marcianos. En Chile trabajó en "Play" y le pondrá su rúbrica al film "Matar a todos". En los "90 no se tragó la revolución digital de los "pibes de pelo verde" y terminó fichando por Apple. Hoy es la síntesis entre el celuloide y los pixeles.

La Nación. Rodrigo Quiroz Castro

Ricardo tenía tres años cuando la imagen se le metió en las pupilas. Vivía en la casa de su abuela en el bonaerense barrio de Palermo. El nene estaba en la cama y los rayos del sol que entraban por la celosía del ventanal lo deslumbraron. "Los hilos de luz iban por la manta y subían por el respaldar de la cama. Me fascinaban el polvillo en su juego con la luminosidad", recuerda hoy un De Angelis de 58 años en la sede San Carlos de Apoquindo de DuocUC, donde vino a inaugurar el año académico.

Otro factor clave en su inserción al mundo del cine fue la sobredosis de imágenes que ingirió en las ruedas de prensa para los cronistas de cine porteños. Su padre era periodista y el pibe se mamaba cientos de películas al año. Al inicio de los "70 se hizo actor debutando en "Autocine mon amour". Ahí descubrió "esa locura extraña que se produce en la filmación de una película, donde todos gritan haciendo cosas aparentemente descabelladas que después confluyen en un todo". En ese primer encuentro con el "Circo medio demente" se enamoró de las imágenes.

"Yo quiero esto", dijo una y cien veces al director de fotografía de esa película, Aníbal di Salvo, consiguiendo que él lo metiera como segundo asistente de cámara en "Los siete locos", de Leopoldo Torre Nilsson. Ahí descubrió la pluma callejera y vital de Roberto Arlt. En unas horas leyó "Los siete..." y "Lanzallamas". "Fue conmocionante. Torre Nilsson era un personaje de Arlt, un tipo grande y macizo, un jugador de carreras que ganó y perdió fortunas. A las filmaciones iban personajes del juego clandestino y actores consagrados que trabajaron alguna vez con Fellini", dice.

Luego, con el mismo director, tuvo la suerte de trabajar en "Boquitas pintadas", film basado en la novela homónima de Manuel Puig, quien iba a las filmaciones y se sentaba al lado del grueso hombre tras la cámara. "Manuel disfrutaba al ver emerger los personajes de su novela en el set; lo recuerdo sentado muerto de risa".

MARCIANOS

Su primera película como director de fotografía fue "El hombre mirando al sudeste". Para el año 1985, Ricardo ya había trabajado diez años con Subiela en spots comerciales. El director de fotografía original para la historia de Rantés –el pelado loco que miraba a ninguna parte– se frustró pocos días antes del rodaje. "Ahí entré yo. Debuté en un estado de emergencia. Leí el guión y no dormí. Me quedé toda la noche conmocionado, en vela. Después soñé que no había sol y que algo pasaba con los ojos de Rantés. Así que le pedí a la producción que nunca hubiera sol. En la película sólo hay penumbra y claridad. El único momento en que hay luz solar es en un plano donde la enfermera le da de comer a él agonizante bajo un aromo en flor. Esa historia me cambió la vida. Gané el lugar que tiene la película", afirma.

Y luego de "El hombre..." subieron sus bonos. Siguieron varias películas, laburos en videoclips ("Mariposa technicolor", de Fito Páez, entre ellos), el film un "Lugar en el mundo", de 1992, y llegamos a mitad de los "90 con un director de fotografía que odia a los "pibes de pelo verde".

POESÍA

Qué diablos hace un director de fotografía. De Angelis lo sintetiza así:

"Ella se levantó, pensó y decidió ir". Eso es una acción literaria.

La forma que toma esa acción es el laburo del director de fotografía. "Ella se despertó". ¿Qué quiere decir eso? Es un plano de los ojos abriéndose a toda pantalla o es un angular de toda la habitación. Eso es lo que hace el director de foto junto con el director de arte –que se preocupa de la estética (qué sábana cubre a la mujer, qué cuadro hay en la pared)– y el director del film. Y traduciendo a imágenes los guiones se ha ganado la vida haciendo películas y enseñando, pero no todo ha sido miel sobre hojuelas.

"Estaba haciendo "Un lugar en el mundo" y de repente colapsé. Fue terrible. Me pilló la tecnología. Filmando me di cuenta que todos los conocimientos en los que me había formado estaban desapareciendo. Pasamos a ser los dinosaurios, los softwares los manejaban los pibes de pelos verdes que se convirtieron en mis enemigos. Hablaban un lenguaje que yo no entendía y dije o dejo la profesión o me meto en la red". Enojado con los punks y las teclas, se encerró hasta que decidió ponerse a navegar. Luego, conoció muchachos que trabajaban en MiniDV y descubrió que la tecnología no era mala. Estudió obsesionado y se dejó caer en la oficina del representante de Apple en Argentina. Frente a Santiago Cuellas expuso su idea de acercar la tecnología a la gente y el azar hizo muy bien las cosas. Justo la compañía le había encargado a Cuellas que buscase un "dinosaurio" del cine para introducir sus inventos en el sector. Le ofrecieron el trabajo y De Angelis aceptó.

"Los primero tres meses eran de llorar. Apretaba teclas y sonaba la compu tttt, ttttt...". Luego, estudió como enfermo y terminó especializándose en los pixeles, sin olvidar nunca la poesía visual de Fellini, Kurosawa y Fassbinder.

APRIETA PLAY

Llegó a Alicia Scherson, directora de "Play", por Esteban Schoereder. "Me encantó el guión. Me enamoré de la generación que en toda Latinoamérica se está formando en las universidades; en cuatro años más habrá una industria impresionante".

–Usted cree... ¿Qué falta para eso?

–Falta que la generación que decide rompa su inercia ortodoxa. La resistencia de los mayores tiene que ver con ignorancia y comodidad. "Play" habla de otra manera de ver la vida. Es una generación que vive una revolución tecnológica. Con una MiniDV es mucho más fácil descubrir el talento.

Tiene una larga lista de proyectos. Entre ellos la película "Matar a todos", de Schoereder, film sobre el caso Berríos que se filmará en Montevideo, Buenos Aires y Santiago.

De Angelis debe ir a dar la charla. Se despide sonriendo. La luz del sol que lo marcó de niño, ahora cae diáfana sobre los cerros de San Carlos de Apoquindo.

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